miércoles, 2 de mayo de 2012

Un reto.


Uno de los grandes retos a los que se enfrenta el fotógrafo de a pie, el amateur que empieza a tomarse un poco más en serio su afición y quiere dar un paso más allá de las fotos a edificios, monumentos o amigos, es el de conseguir perderle el miedo al desconocido. Salir a pasear por tu ciudad cámara en mano y hacerle una foto a un cartel llamativo es fácil, si tomas una instantánea de una calle abarrotada siempre tendrás la seguridad de la multitud... Pero, ¿levantar la cámara y enfocar la sonrisa de esa chica con la que estás apunto de cruzarte? Eso es aterrador, y más si no tienes la seguridad que te da la distancia de un zoom.

Probablemente estés pensando: ¿y todo ese rollo que tiene que ver con la foto?


Pues todo ésto viene a que no siempre tengo la oportunidad de salir a lugares nuevos y que, aunque me guste pasear por Barcelona a menudo, tampoco es que quiera tener cuarenta perspectivas diferentes de los leones de Colón. Así que, el año pasado, en un día de esos que hace bueno y la gente llena el centro de la ciudad, me decidí a intentarlo.

Y como cuando me lanzo a hacer algo, me lanzo a lo bruto, en vez de salir con la digital, me fui con mi joya vintage (lo de joya es pq estoy enamorada de ella, no porque sea de nada del otro mundo), su fijo de 50mm, y la intención de no retroceder ante el miedo.

Aunque no puedo decir que superara el reto completamente (porque seamos sinceros, plantarle la cámara a alguien en la cara y arriesgarte a que te partan la tuya echa bastante para atrás), si que conseguí alguna que otra foto buena. La que hoy comparto contigo entre ellas.

Ya había recorrido la Rambla en ambos sentidos, quedarían cuatro o cinco fotos en el carrete, y caminaba a poco menos de dos metros de la chica cuando el tatuaje me llamó la atención. Otro día, en otras circumstancias, ni siquiera me lo habría planteado, pero decidí que, al fin y al cabo, la idea de la salida era arriesgarse. Si la chica se daba cuenta (la cámara no es que lo más silencioso del mundo) y se giraba para pedir explicaciones, pues ya me las apañaría. Por suerte, al final ella siguió su camino sin percatarse, y yo me fui a casa con una de mis fotos favoritas hasta el momento.


Datos varios:
Cámara: Praktica SuperTL con carrete Kodak color ISO 400 y su fijo de 50mm.
Lugar: Plaza Catalunya en un espléndido día soleado.
A pesar de no ser el estandarte de lo que quería conseguir ese día (¿Foto en plan stalker por la espalda? En serio? ), es un primer paso. Además, me encanta el encuadre, el color, y como representa el ambiente de aquel día en la calle.


PD: Los comentarios están abiertos para lo bueno y para lo malo. Hasta puedes criticarme de forma anónima. Así que, feel free. Y si ya has visto mis fotos (lo cual es bastante probable) y hay alguna en especial que quieras que comente, también se aceptan sugerencias.

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