Uy, mira, otro gato XD
Hoy seré más breve de lo normal. Mi ordenador acaba de salir de una crisis que ha estado a punto de costarme unos cuantos archivos importantes, pero por suerte, con paciencia y pérdida de algunas horas de sueño, al final he podido solucionarlo. Lo que no quita que, tras pasarme todo el fin de semana trasteando con él, se me hayan pasado las ganas de estar mucho rato delante de la pantalla.
Y ahora al tajo.
Otra de mis vías de escape cuando me aburro y necesito tomar el aire es ir al zoo (y sí, te aseguro que preferiría mil veces no tener que verlos tras esas rejas pero, hasta donde yo sé, todavía no puedo teletransportarme, así que el ir al Masái Mara o la estepa canadiense se sale un poco de mi presupuesto).
A lo que iba. Hace un tiempo tomé como afición el irme a pasear al zoo (aunque no muy a menudo porque la entrada no es barata precisamente), y todos sabemos qué pasa cuando entramos en conjunción un sitio lleno de animales, una cámara con un buen zoom y yo. Pero, aunque podría haber subido cualquier foto de los leones, los osos, o las tortugas gigantes (que tengo una monísima de ellas), mi foto favorita de aquel primer paseo solitario entre animales es la de un vulgar gato callejero.
Bacon (pronúnciese en inglés). Así se llama, o así le llamo yo desde el día que nos conocimos.
Cuando te sientas a comer en las mesas de picnic del zoo, es de todos sabidos que, tarde o temprano, aparecerá un pavo real con malas intenciones. Lo que no te esperas, es que al lado del banco se te siente un gato mirando fíjamente tu bocadillo de beicon calentito. ¿Y qué iba a hacer yo? ¿Echarlo? ¿Decirle que no? ¿Tú serías capaz de negarle algo a esos ojos? Porque yo no. Llámame blanda.
Ese día acabó comiendo más el gato que yo. Al menos, me queda el consuelo de que el pan no le gustaba.
Datos
Lugar: Zoo de Barcelona.
Cámara: Creo que llevaba la Nikon D5000, pero no me hagas mucho caso.
La foto está tomada después de que se acabara el beicon. El felino, muy agradecido él, se dio media vuelta e hizo ademán de volver por donde había venido, pero justo antes de desaparecer tras unos arbustos, se giró y pude hacerle la foto. He vuelto a verle un par de veces más por allí, aunque es tal la sobrepoblación de pavos reales últimamente, que creo que el pobre teme por su integridad si intentara acercarse a los merenderos.
PD: Pues al final no he sido tan breve como pensaba XD

No hay comentarios:
Publicar un comentario